Cabezera

Hoy, Pillars of Eternity

Volvamos a la rutina, entonces.

La verdad es que me es difícil acostumbrarme de nuevo a escribir una reseña semanal, pero espero seguir haciéndolo lo mejor que pueda, como siempre.

Me lo he pensado mucho antes de escribir un análisis de este juego. Más que nada porque aún no lo he acabado, y eso es mucho decir. Es un juego que, según creo, ha pasado desapercibido por tener un estilo de juego antiguo, a lo Baldur's Gate, entre otros.

Como siempre, en este tipo de juegos, en este caso, un RPG con sistema de tiempo real, es usual hacerte un personaje principal con distintas clases, y a partir de ahí ir avanzando en la historia. Tu personaje, en este caso, es un extranjero que llega a Dyrwood, un territorio que forma parte del llamado Reino Oriental, justo cundo su caravana es atacada por una gran tormenta eléctrica que mata a todos sus compañeros, menos a él. A partir de esta tormenta, empieza a escuchar y a ver fantasmas de los muertos, por lo cual llegas a la conclusión que tu personaje ha sido maldecido. Así que toca buscar la manera de romper esta 'maldición' y volver a tu estado normal, buscando a los culpables de la tormenta y haciéndoles escupir la verdad.

La creación de tu personaje parece simple, pero depende como quieras que sea tu estrategia, puede llegar a ser un incordio. La complicación viene en cuanto a clase y raza, ya que hay unas cuantas. En total hay 6 razas y 11 clases. Las razas tienen sus pros sus contras ( puntos de atributo donde resaltan y donde pierden) y cada una de ellas tiene 2 o 3 orígenes. Por ejemplo: Puedes escoger enano, pero luego dentro de este hay dos tipos de enanos, los boreales ( que vienen de un ambiente glacial) o los de montaña. En el caso de las clases no hay tanta complicación, ya que si sabes de RPG mas o menos sabrás como guiarte. Las razas son: Humano, Aumaua (una especie de clase acuatica ), enanos, elfos, Orlanos (comparables a los hobbits de tolkien, quizas) y los Divinos (seres echos de elementos). En cuanto a clases hay: Guerrero, Paladin, Barbaro, Monje, Guardabosques, Declamador, Cifrador, Druida, Clérigo y Mago.

Entonces escoges una clase y a partir de eso, al tajo. Los compañeros puedes buscarlos por el mundo ( los cuales hay bastantes) o crearte alguno secundario a tu gusto. Poco a poco vas avanzando en la historia y te vas enganchando, como quien no quiere la cosa.

La historia, que empieza como algo simple, acaba complicándose hasta el punto de que el mundo acaba estando en peligro. Claro está, al final debes salvarlo.

Quizás el único aspecto que criticaría este juego es que su ritmo es muy lento. Los combates son dificiles, dependiendo la parte y cómo tengas tus personajes, pero sobre todo es complicado el tema de uso de magias, entre otras cosas. Los gráficos tambien dejan mucho que desear, pero es el estilo de gráfico que debe tener este tipo de juego. Aun así sus decorados son muy detallistas.

El juego en sí es una delicia en cuanto a diálogos. Te deja elegir un montón de ellos, cosa habitual en este tipo de juegos. No tienes las típicas respuestas que te permiten ser 'bueno, malo, o neutral' sino diferentes respuestas que dan a ver más diálogos y historias profundas de cada personaje, tanto principal como secundario.

En resumen, es un juego altamente recomendable si te gusta leer mucho y disfrutable si realmente tienes la paciencia y el intelecto para aceptar su dificultad.

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